Las personas normales son muy raras
Nota del autor:
Querido lector, en este libro hay una selección de textos de género confuso: podrían llamarse de distintas maneras, pero prefiero no ser yo quien los llame. Me gusta pensar en estos relatos como dibujos de situaciones y personas que me crucé a lo largo de dos años, cuando trabajé en el diario Crítica de la Argentina, en cuya contratapa fue publicado originalmente buena parte de este material. Fue un trabajo raro, porque se trataba de contar cosas que no le importaban a nadie, y fue un trabajo maravilloso exactamente por lo mismo. A mí lo que más me gusta de escribir es escribir, en el sentido literal de hundir teclas, poner comas –como quien dice el trabajo manual–, pero más allá de la filigrana de cada pieza, lo que más me gustó de pintar estos relatos –o escribir estos dibujos– fue ese ejercicio que consistía en poner el ojo en un microscopio y mirar. ¿Mirar qué? El tedioso transcurrir del día a día. Porque el resultado de ese ejercicio fue la confirmación de que en esa porción de nada que es la vida cotidiana, se producen explosiones asombrosas. No por grandes sino por inesperadas. Porque hasta el último rincón del mundo está lleno de esa nada inflamable, y si uno se sienta y espera y mira con cuidado, será testigo de pequeños estallidos. Algo que parece menor, porque lo es, pero que visto en su conjunto da cuenta de un aire particular que ocupa el espacio que se ha estado mirando. Y es así como se entiende que en un hombre despechado por la muerte de su gata, dos niñas pobres que juegan a pegarse, un viejo muy viejo que sorbe su café, un rockero decadente, un taxista melancólico o una garrapata, pueda verse el margen de una historia poderosa. “Las personas normales son muy raras” quiere ser más margen que historia: contener en varios trazos un pedazo de mundo, que nos revele chispazos –o sombras– de todo el resto.
MGR, Buenos Aires, marzo de 2011.
SoHo Crónicas
Las mejores crónicas de la revista SoHo fueron publicadas para su décimo aniversario por Editorial Aguilar. La crónica de MGR seleccionada para la antología fue “Burdel de burras“. Para leer otras crónicas de MGR, haga clic aquí.
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esa idea de la normalidad basada en la posesión indeclinable de pelo merece una denuncia al inadi, que será cursada.
esperen citación.