Archive for the ‘apuntes’ Category
Éste salió en Las promesas conservadas Carlitos se llamaba el señor que arreglaba las cosas en mi casa. Era grandote, andaba en camisilla y tenía brazos de marinero: musculosos y marrones. Pasaba una vez al mes con un cuaderno de Tribilín y tomaba notas: falta una bombilla en la terraza, hay humedad en el cielo [...]
Del libro Las personas normales son muy raras. Este era un hombre muy viejo. O quizá no tan viejo, pero sí muy gastado. Se había encogido de esa manera en que se encogen las personas que han padecido mucho sufrimiento físico. Como si el cuerpo se les hubiera quedado en esa pose torcida en la [...]
Se supone que todas las personas tenemos un botón de propulsión situado más o menos al final de la columna vertebral. No es sino mantenerlo presionado por un rato para que el cuerpo ande prácticamente sólo, casi como si pudiera prescindir de la voluntad. Pero ese botón a veces se desgasta o se atrofia y [...]
En otros tiempos, según se cuenta, las señoritas tenían que hacer un curso intensivo para ser desinhibidas. Hablar con un chico era una prueba de fuego, salir con él un paso arriesgadísimo y darse un beso era prerrequisito de la prostitución. Pero eso fue hace mucho, tanto que ni siquiera mi señora madre ha de [...]
La primera lección que aprendí sobre la belleza fue a los siete años. Yo estaba obsesionada con un libro enorme que tenía todos los cuentos de Hans Christian Andersen. Allí estaba la versión original y trágica de La Sirenita, que incluía una escena en que la madre de Sirenita, mientras la arreglaba para ir a [...]
Ema entreabrió los ojos y vio que en la ventana había una ranura muy delgada por la que entraba un rayo de luz. Era un rayo ínfimo, insignificante, tontísimo. No era grave. Pero cuando cerró los ojos sintió que una llamarada le quemaba los párpados, entonces los volvió a abrir. Todo seguía oscuro salvo esa [...]
En la calle Bolívar, casi a la altura del Colegio Nacional de Buenos Aires, hay unos andamios. El otro día iba caminando por ahí y vi a una chica trepada a una tabla del andamio, haciendo equilibrio. Hacía esa pose que consiste en inclinar medio cuerpo hacia adelante, desplegar los brazos a modo de alas [...]
Hace poco conocí un lindo bar oscuro, brumoso y añejado. Una institución porteña pseudo secreta, que nace fácil cada noche y muere difícil cada mañana, como una mariposa tanguera. Por algunas de sus ventanas se ve un cementerio, pero nadie diría que eso es algo definitorio, más que de la conciencia de saberse vivo frente [...]
Hay casas que son muchas casas, están en esos edificios con patio interior al que miran todas las ventanas. En Buenos Aires he visto un par, en uno de esos vive mi amiga Tamara. Es un lugar elegante y por eso llama la atención la ausencia total de privacidad. Más raro es que todos se [...]
A un amigo se le murió su bonsái. Al parecer le puso demasiada agua y se ahogó. Conozco a mucha gente a la que se le murió un bonsái. No es un grupo tan exclusivo: los bonsáis se mueren si les pega un mal viento, se deprimen si uno habla muy fuerte y para ahogarse [...]