Búsqueda

Rss Posts

Rss Comments

Login

 

Karina y Simón

Feb 03

Por estos días Karina y su hermano Simón no la pasan bien. Es el cumpleaños de su madre, que murió hace muchos años en un accidente de coche donde también iban ellos. Simoncito quedó malo de una pierna: ahora tiene veintidós y todavía, cuando hace mucho frío o mucho calor o mucha humedad, renguea. Cuando ocurrió el accidente Karina tenía doce, su hermano siete, su madre treinta y dos y un pedo tremendo. Pero Karina dice que el accidente no fue culpa de los tragos, sino suya y de Simón, que venían portándose muy mal. Cada vez que se peleaban, su madre les decía: “El día que yo no esté se van a matar, ¿no?”. Y Simoncito la miraba con ojos de cachorro enfermo: “¿Por qué no vas a estar, mamá?”. Su madre se reía: cuentan que su aliento a vino inundaba cualquier habitación en la que estuviera. Aunque los recuerdos de esa noche Karina los tiene muy difusos, dice que algo así les venía diciendo su mamá antes de que el árbol los embistiera; y Simoncito le había estado gritando, furioso, tan ronco que dolía: “¡Pero por qué no vas a estar, mamá!”. Por estos días de aniversario, decía, Karina y Simón se ponen irascibles y se vuelven a pelear como cuando eran chicos. La última vez que los vi, Karina le decía cosas como la siguiente: “Como te encuentre dormido te ahogo con una almohada, pelotudo”, y Simón, acariciándose la pierna mala, contestaba: “Yo no duermo”, los surcos en sus ojos demostraban que no mentía. Una vez Karina me contó que, estando en un bar de Santa Fe y Callao, confundió a una mujer con su madre y le dio como un ataque: una taquicardia furiosa y unas ganas de abofetear a esa señora. Pero todo lo que le dijo fue: “¿Mamá?”. La mujer le contestó: “¿Estás bien?”. Y Karina: “¿Sos mamá?”. Y me dice que la vieja, que era igual a como ella cree que habría sido la suya a estas alturas, se retiró rápidamente del bar, resoplando y mirando a los lados, como buscando alguna cámara escondida de un programa de tele. Al día siguiente Simoncito se inscribió en uno de esos shows que reúnen a las personas que se han perdido y estuvieron buscando a su mamá, foto mediante, durante tres meses. No la encontraron. “Pero está muerta”, le dijo Karina, como si ella no la hubiera “confundido” meses antes en un bar. Simoncito alzó los hombros. Hace unos días volví a ver a Karina y tenía una herida en la frente: “Mi hermano”, me dijo. Después supe que ella lo había mandado al hospital, le pegó con una sartén en la cabeza, le rayó la espalda con una tijera y no sé qué más. Sin pensarlo mucho le dije: “Se van a matar, ¿no?”. Ella sonrió poquito, delicada. Y con los ojos tristes, bien brillosos, dijo: “Quizá”.

2 Comentarios

Add your comment

  1. Tavo
    Feb 03 | 23:04

    Me gustó, Margarita, me ha disparado cosas. Sabés mirar, mostrar, crear, disparar…..
    Gracias

  2. Margarita
    Feb 05 | 19:20

    Gracias a ti, querido Tavo, por tus lecturas, tus palabras. Las atesoro. M.

Haga un comentario

Spam Protection by WP-SpamFree