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Navidad

Dic 14

Cuando era chiquita, el hombre más malo del mundo se llamaba Hans Christian Andersen. Mis hermanos y yo teníamos la colección de todos sus cuentos: uno más perverso que el otro. Por esta época siempre me acuerdo de un cuento suyo sobre la Navidad que se llama “La niña de los fósforos”. Se trata de una nena que vende fósforos, y el cuento transcurre en la Nochebuena de algún país en donde nieva. Esa noche, la nena no había vendido ni la lástima que derramaba su cuerpito frágil, sus manos y pies desnudos, y esa cara llorosa que revelaba todos los signos de que, cuando llegara al sucucho donde vivía, la madrastra la molería a palos. Total, que la niña se sentó con sus fósforos intactos en una esquina, lamentó su suerte y, después de mucho pensarlo, abrió una de las cajas y encendió una cerilla para calentarse. Así, hasta que se gastó todas las cajas y, en el durante, tuvo visiones con suculentas cenas de Navidad y salas adornadas de luces y colores y con su abuela muerta, que tanto la había querido… Para no alargar el cuento, que no hace más que demostrar que el señor Andersen era un perverso sin remedio, al final la nena amanece muerta, con la carita congelada y rodeada de cajas de fósforos chamuscadas. Lógicamente el cuento dice que la nena se fue al cielo, con su abuela y con Dios y blablablá; y a mis siete años, educación católica mediante, se suponía que oír eso era casi tranquilizador: ay, la pobrecita se murió de frío pero no importa porque está arriba con su abuela, que debe ser blandita y mimosa como una gata. El caso es que las Navidades de mi infancia, siempre alegres y decoradas como en las visiones de la niña de los fósforos, estaban también tiznadas por historias como ésa, que recordaban que había tantos niños que no recibían ni un escupitajo del Niño Dios ni de Papá Noel ni de sus padres –que probablemente eran drogadictos, proxenetas y/o pedófilos. En mi familia católica y en tantas otras, era obligación flagelarse con estas cosas para ganarse el derecho de hartarse de comida y de regalos. Por estas épocas, que al menos para mí ya no son las mismas, porque en mi nueva familia atea la casa se decora a medias (nunca entendí por qué nadie me ha sabido explicar qué significa una insulsa bola plateada para un ateo), igual vuelvo a pensar que la Navidad debe ser de los inventos más retorcidos de la cultura. Y que aunque uno intente hacer como que el mundo es igual en junio que en diciembre, hay alguna cosa en el clima, en el aire, en el olor de las personas, que te convence de que en diciembre el mundo es distinto. Más frágil. Más malvado. O quizá sólo más elocuente.

8 Comentarios

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  1. Libertad periodistica
    Dic 15 | 01:49

    igual la navidad se vive en cualquier rincon, solo depende de uno, asi sea ateo o no

    aqui el link de las entrevisyas que el portal te realizó
    http://libertadperiodistica.com/

  2. Beatrice
    Dic 15 | 17:20

    Que un ateo decore su casa para la navidad no representa una incoherencia ideológica ya que la navidad dejó de tener carácter de celebración religiosa. En ese día del año podemos reunirnos con nuestros afectos, lo mismo que el 1º de mayo o cualquier otro día de feriado nacional.
    Según tu cuestionamiento, no deberíamos lavarnos la cara por las mañanas ya que es una costumbre traída por los conquistadores que a su vez heredaron del Islam cuando los moros ingresaron a España alrededor del año 700. Forma parte de la ablución menor antes del primer rezo del día, de manera que tiene un carácter religioso. Sin embargo, casi todos nos lavamos la cara al levantarnos, lo que no nos convierte en musulmanes.
    Saludos y felicidades.

  3. Beatrice
    Dic 15 | 17:26

    También deberías eliminar de tu vocabulario la palabra “ojalá”, pues deviene del árabe y significa “si dios quiere”.

  4. Margarita
    Dic 16 | 13:22

    Gracias Beatrice, por ilustrarnos con tus amables comentarios. Por si quedó alguna sospecha, aclaro que no tengo nada en contra de los católicos, ateos, musulamnes o higienistas. Debo confesar, sin embargo que los vegetarianos y ecologistas no me caen muy bien. Feiz Navidad.

  5. Paul
    Dic 17 | 12:19

    Margui, aprovecho para recordar un maravilloso y colombiano villancico, curiosa palabra cercana a villano -tenés madera para otro comentario
    Beatrice-.

    La autoria de la canción se la disputan el Vaticano, la oficina de prevención de terrorismo infantil del Pentágono y el FMI:

    Mamá, ¿dónde están los juguetes?
    mamá ¿el niño no los trajo?”,

    Será que tú hiciste
    algo malo y el niñito
    lo supo por eso no los trajo.

    Mi amor ya no te sientas triste
    mi amor si a tu lado
    me tienes

    y así esperaremos juntos
    rezaremos al cielo
    hasta el año que viene.

  6. mariano
    Dic 18 | 11:21

    hola margarita, de pequeño yo también leía ese cuento. Recuerdo que tenía unos dibujos muy crudos, casi pavorosos.

    En lo que respecta a la navidad, la festejo por mis sobrinitos, que quieren regalitos y como una buena oportunidad para juntarme con mi familia y mis amigos. Pero hace años ya que me volví ateo.

  7. pablo
    Dic 29 | 15:35

    Y tus comienzos me agarran y me entran.
    No había leído el cuento de Andersen, parece perverso y excelente. Hay también un cuento de Chejov bastante patético y miserable sobre la navidad.
    Me gusta la lectura que hacés del las navidades y la pena por los otros.

  8. Javier Casellas
    Ene 23 | 20:48

    A la sombra de un árbol te escribo
    A la sombra de un árbol te sueño
    A la sombra de un arbol te espero…

    Javier

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