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El odio de las comparaciones

Nov 11

Link a la nota del diario.
Al que se inventó eso de que las comparaciones son odiosas se le olvidó decir que, sobre todo, son idiotas. Cuando no se trata de un recurso literario –tu pelo es como el sol brillante y tu cara, la luna llena–, el que compara casi siempre la pifia: decir X es como Y es igualar dos cosas que, por lo general, no son iguales y que, a veces, ni siquiera se parecen. Por eso, el que compara al garete queda mal, por no tomarse el trabajo de pensar en lo que está diciendo. Cuando el señor Marcelo Tinelli y la señora Georgina Barbarosa dicen que la Argentina es la nueva Colombia, refiriéndose al tema de la inseguridad, están haciendo bien de idiotas, porque todo el que se tome el trabajo de pensar un poquito concluirá rápidamente que la inseguridad argentina no tiene nada que ver con la colombiana y viceversa. En Colombia la violencia es, sobre todo, el resultado de una lucha de poder entre grupos organizados: guerrilla, paramilitares, narcos, Estado. Es un país que está en guerra desde hace demasiado tiempo y eso trae sus consecuencias. La mayoría de las víctimas, por ejemplo, tiene más que ver con los espacios donde la guerra sucede: mucho campesino indefenso, mucha gente de pueblo desplazada, mucho muchacho armado matando a otro muchacho armado.

En los últimos años, se han inventado proyectos y más proyectos para paliar los efectos de la guerra y en las ciudades más difíciles, como Medellín, los niveles de violencia bajaron estrepitosamente porque, por ejemplo, pusieron bibliotecas en las comunas (villas) donde los chicos se pasan el día leyendo o jugando o mirando cosas en la computadora en vez de andar por la calle pateando piedras. Está bien, ni Tinelli ni Georgina tienen por qué saber estas cosas, pero, en el momento de lanzar por los aires masivos de la tele la palabra Colombia, están obligados a averiguar un poco qué significa. En Colombia hay ciudades que están custodiadas por soldados y jamás escuché que Jota Mario Valencia (un Tinelli menos gritón) dijera: “Hay militares en la calle, luego, Colombia es la nueva Argentina”. Porque no tiene nada que ver y eso, por suerte, incluso la gente de la tele lo sabe.

En la Argentina, los violentos no son grupos organizados sino personas tan desorganizadas. Por lo que se ve, acá la inseguridad es, sobre todo, el resultado de un abandono casi absoluto de la clase baja por parte del Estado; es el niñito que sale a robar porque no va al colegio y porque vive en un barrio donde robar es tan legítimo como para un empleado irse a la oficina. En Colombia este tipo de cosas suceden, como acá cada tanto aparece un cargamento de cocaína y lo confiscan o se lo reparten o lo que sea, y eso no iguala ni asemeja a los dos países. Antes de mudarme a Buenos Aires nunca me habían atracado y acá, en cuatro años, me atracaron tres veces. Dos veces me sacaron un cuchillo, una vez me hablaron cerquita de la oreja y me dijeron “te voy a matar, te voy a matar, te voy a matar”. Eso también es un recurso literario, se llama anáfora y a mí jamás se me ocurriría decir que: 1) la Argentina es más culta que Colombia porque los pibes chorros hacen poesía durante los atracos; 2) la Argentina es más violenta que Colombia porque me atracaron tres veces en cuatro años. Y, aunque podría conseguir muchas, pero muchas evidencias que lo comprobaran, tampoco se me ocurriría decir que: 3) en la Argentina, la gente habla sin pensar porque imitan a sus ídolos de la tele, que trabajan de lo mismo. Porque decir idioteces es fácil, pero también trae consecuencias. Pidan disculpas, Marcelo y Georgina: por su ignorancia, por su provincianismo y por su ligereza. Después, si les queda un rato libre, ilústrense un poco sobre lo que sucede en el mundo, más allá de la cuadra de su casa.

8 Comentarios

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  1. Aldo P.
    Nov 11 | 19:37

    Margarita, ante todo escribis muy lindo. Felicitaciones.

    Ahora, mas alla del halago, hay un punto en el que creo que te
    equivocas, o que al menos tu analisis peca de simplista. En la Argentina
    hay, si, violencia desorganizada. El tema es que esa violencia a veces
    esta promovida y a veces laxamente, o no tan laxamente, organizada por
    gente con intereses especificos. Ejemplos hay montones: Violencia en el
    futbol, violencia sindical, violencia mafiosa… entre otras tantas. Y,
    lamentablemente, una gran parte de los argentinos sospechan que muchas
    de estas violencias estan intimamente relacionadas con bandas de
    ladrones, secuestradores, etc. Y que estan bandas estan conectadas,
    asesoradas y promovidas, paradojicamente, y en ultimo plano por
    politicos (a travez de sus punteros y miembros de las fuerzas del
    orden). Asi, podria decirse que si bien hay muchos rateritos de los que
    vos describis en tu nota, una parte importante del desorden de la
    inseguridad en Arg esta sumamente bien organizado.

    Saludos,

    Pablo

  2. Margarita
    Nov 12 | 10:54

    Hola Pablo, gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo con lo que dices, sobra decir que la columna no ahonda en el tema de la violencia y sus formatos porque sería una tesis, no una nota de tres mil caracteres. Pero yo sí creo que la “inseguridad” que más padecemos en el día a día tiene que ver con procesos mucho más espontáneos que con bandas organizadas, tiene que ver con la pura necesidad. Es cierto que nunca las cosas tienen explicaciones tan simples, hay millones de aristas que considerar en el tema de la violencia, pero podríamos empezar por aceptar que una buena parte de los chicos que roban lo hacen porque es lo único que se les ocurre hacer como medio de subsistencia, lo cual es bastante lógico teniendo en cuenta que nadie les enseñó otra cosa. Yo tb odio las simplificaciones, y este tema da para mucho más que una columna, pero insisto en que a veces está bueno establecer un marco en lo que se habla, sino las divergencias pueden ser infinitas y las soluciones gaseosas. Gracias por escribir, gracias por el piropo. Un beso, Margarita.

  3. Ø
    Nov 13 | 14:03

    A mí, la nota me gustó.

  4. imitrex
    Dic 02 | 23:39

    nice

  5. Ariel Martínez
    Mar 12 | 12:19

    Margarita:

    Excelente nota. El tema es muy amplio, y disfruto la manera inteligente que tuviste de abordarlo haciendo foco en una de las múltiples caras que tiene. Yo también creo que son los esfuerzos de los tinellis, riales y viales los que favorecen al empobreciento de nuestras vidas. Basta con leer el libro de Marcelo Alarcón para acercarse lo suficiente a ese otro mundo (que late a la vuelta de la esquina) y comprender algunas de las razones del problema miseria+drogas+delincuencia-educación-Estado=realidad en aumento.
    Hasta acá excelente.

    Pero, además, me ofende que entre los defectos que destacaste por los cuales Tinelli y Barbarosa deberían pedir disculpas uses un muy despectivo “provincianismo”. Te lo digo con mucho respeto: yo soy rionegrino y me molesta el histórico supuesto (porteño) que tilda al nacido más allá de la General Paz de pertenecer a una clase bruta o algo peor. Creo que sos una persona sensible, inteligente y muy informada, pero ahí, lamentablemente, estás pecando de lo mismo que acusás: ignorancia y ligereza para generalizar.
    En las provincias viven miles de personas que se destacan, en lo suyo, mucho más allá de lo que cuentan los diarios y la televisión.
    Disculpame si el tono puede resultar agresivo, no es mi intención. Pero escribís tan bien, y me agradan tanto los textos tuyos, que éste detalle me empaña el placer.

    Gracias por el espacio.

    Ariel Martínez

  6. Margarita
    Mar 12 | 12:41

    Ariel querido, te contesto con la intención de aclarar lo que me parece que es un problema de lenguaje. Ya me pasó cuando publiqué la nota en Crítica, que la gente de las provincias saltó, producto de este equívoco desafortunado que provocó la palabra “provincianismo”, que de ninguna manera se refería al hecho de ser oriundo de una provincia. Yo misma soy de una provincia colombiana y por supuesto que no lo considero ni remotamente un motivo de vergüenza. Más bien al contrario. Pero al decir “provincianismo” me refiero a esa especie de estrechez mental que lleva a ciertas personas a apegarse de manera excesiva a las ideas y costumbres particulares de un grupo social muy reducido, con exclusión de los demás. Es decir, la gente que como Tinelli, Susana y compañía, supone que el mundo se termina donde se acaban sus referencias sociales y culturales, y empieza la diferencia (y a partir de esa idea reducida y mezquina del mundo, construyen sus discursos lamentables). Ese es el provincianismo al que me refiero y el que me cuesta mucho soportar. Espero haber aclarado el asunto. Y nada en tu mensaje es agresivo, por favor, todo lo contrario, gracias por tus palabras. Un abrazo, M.

  7. Ariel Martínez
    Mar 12 | 14:02

    Cuanto me alegra tu aclaración. No deja de resultarme un uso extraño de la palabrita, pero es muy válida tu respuesta (para seguir leyéndote sin culpa ja!). No podía estar tan distanciada del resto de tus ideas, por eso “salté”. Muchas gracias.

    Ariel

  8. Jape
    Mar 12 | 15:34

    Me encantó esa definición:
    “…esa especie de estrechez mental que lleva a ciertas personas a apegarse de manera excesiva a las ideas y costumbres particulares de un grupo social muy reducido, con exclusión de los demás. Es decir, la gente que…[]…supone que el mundo se termina donde se acaban sus referencias sociales y culturales, y empieza la diferencia (y a partir de esa idea reducida y mezquina del mundo, construyen sus discursos lamentables)]”

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