En Eterna Cadencia me pidieron recomendar un libro y mi elegido fue “Bajo este sol tremendo”, de Carlos Busqued.Aquí las razones:
Recomiendo Bajo este sol tremendo, la novela de Carlos Busqued. Es siniestra y, al menos para mí, encantadoramente tierna. Los personajes son una porquería de gente, hacen cosas asquerosas – “moralmente” inaceptables–, y todo está contado en una tercera persona distante, que nunca jamás comete el error de apasionarse. Adoro la tercera persona y le tengo mucho, pero mucho prejuicio a la primera. Eso ayuda a que me guste tanto la novela de Busqued, además de esa maravilla de prosa que no se corta, ni se esponja, ni se agranda. De la narración me gusta que es medida, de la historia me gusta que es brutal. De él, a quien nunca vi en la vida más que en esa foto de solapa, me gusta que sea del Chaco, que conozca tan bien la sensación de calor, y que sepa contar sin la menor extrañeza la obsesión de un tipo por documentales marinos o el porno más chancho del universo. Me gusta cuando un libro te da placer con la imagen incómoda de un tipo al que le corren chorros de sudor por la sien, y que flota en el humo espeso de un porro, mientras todas las cosas horribles que suceden a su alrededor se desdibujan en una nebulosa. Y todo eso en 180 páginas que, si se tiene buen estómago, se pasan con masitas en la merienda.